Cuando uno se encuentra emocionalmente afectado por algo, lo cual me parece resulta inevitable casi siempre, el estado muchas veces se manifiesta en las expresiones, físicas o no, voluntarias o no.

Ahora, si pensamos que realmente el estado en que se encuentra una persona no tiene una causa particular, sino que las causas son muchas y se escapan a nuestra mirada (incluso muchas veces a la de la persona afectada), se vuelve difícil descifrar causalmente lo que la condujo a tal estado. Más aún, existe un factor que se olvida o se niega con mucha ligereza: la anti-causalidad humana.

Es mi presupuesto, pero se hace difícil encontrar personas que puedan borrarlo sosteniéndo el borronazo por mucho tiempo en sus argumentos y sus actos, mucho más, se hace difícil encontrar personas que quieran destruirlo en su esencia, más allá de la manera en que sea expresado.

Persona, del griego πρόσωπον [prósōpon] y luego el latín persōna, tiene su origen en las máscaras utilizadas en los anfiteatros, con grandes bocas como embudos para que la gente oyese en todos los espacios ocupados con la misma claridad.

Entonces viene la siguiente cuestión: ¿qué es lo que lleva a una "persona", a suponer que conoce o puede conocer algo más de otra "persona", que su actuación?

Infinita quizá como la estupidez y el universo, tan pantéica como cualquier dios, no hay ingenuidad humana más grande que la comunicación.

Finalmente, solo puedo creer a los desvaríos como improvisaciones ajenamente imposibles.