Así rezaba un muro en Mendoza:

 

Poco, poco tiempo atrás en el año que el arte urbano es más precioso.

Si, me gusta. No participo, pero casi podría decir que lo amo (cuando es amable).
En Mendoza, además de los que aquí pongo, hay de La Naranja Mecánica y la Gioconda. He visto también algunos más con mensajes contra la policia.

Lo que me motivo a escribir esto fue el mensaje en el muro. ¿Existe alguna conciencia sobre la expresividad de este arte?
Suele, creo yo, vérsele como acto de vandalismo. Es la perspectiva más difundida. Después de todo, en propiedad de uno, a casi nadie le gusta que metan mano.

El arte nace del silencio. Si hay manifestaciones de significados, sean hechos con letras o lineas, es porque en algún lado alguien quiere decir algo, y si estos significados estan en el espacio urbano, es porque ese alguien quiere ser escuchado, no por alguien más, sino por todos.

Me surge a la imaginación la idea de la ciudad/selva, el ecosistema urbano/humano, la ambivalencia crudogris/salvajerojo, fríarazón/emotividad. En ciudades donde el cemento traga y digiere en sus oficinas y vidrieras al elemento vivificante necesario, llamese lazos, se genera una reacción convulsa, avasallada sin embargo, en contra de la depredación anómica de la humanidad.

El arte urbano es el grano en el rostro de la metrópoli, que mirándose en el espejo de sus habitantes exclama a viva voz por sus medios que le ha llegado la pubertad.

Pero por todos los cielos, no se trata solo de actos individuales y "clandestinos". La campaña "Arte a la vista - Museo urbano" de la Municipalidad de Rosario es maravillosa. Ruego cada vez que pienso en ella que no se termine ahí, en esos 7 cuadros gigantes que quiebran como navajas el paisaje de torres prefabricadas con ese estilo totalmente funcional y clónico que se extienden por gran parte del centro.

 

Los silos (Extensión del museo contemporaneo de arte) que parecen una cajita de crayones, las estatuas de Lola Mora en el Monumento a la Bandera, la fuente de aguas danzantes en el Parque Independencia, y hasta un olvidado mural en la entrada de la ciudad por Pellegrini en donde una mujer en bikini reza algo como "Don Cachilo, las mejores carnes" y un hombre musculoso en slip le dice "Yo tengo esta carne para vos, bebota". Son hermosas emergencias de movimientos, color y sentido, más allá de amargo crecimiento inplaneado, de bloques de cemento que surgen sin más y van cerrando los cielos y arrasando la tierra. Dotar de espíritu a los espacios transitados por todos quienes formamos estas brutales conglomeraciones modernas puede comunicarnos, acercarnos un poco más, y deleitarnos el día, porque no.

"Imagina una ciudad donde el graffiti no fuese ilegal, una ciudad donde todos pudiesen dibujar donde quisiesen. Donde cada calle estuviese bañada con un millon de colores y pequeñas frases. Donde esperar en la parada de colectivos nunca fuese aburrido. Una ciudad que se sintiese como algo que respira y pertenece a todos, no solo a agentes estatales y barones de las grandes empresas. Imagina una ciudad como esa y deja de apoyarte en esa pared - está húmeda." - Banksy

10 stencils de Mendoza.