¿Se puede ser heroe por omisión?
Porque si así es, Stanislav Petrov cumple hoy 23 años de la decisión que lo llevó a ese estatus.

Señoras, señores. Muchos no lo apercibieron, mucho aún hoy no lo saben. Muchos no habíamos nacido.

En 1983, antes de la internet como la conocemos hoy día, antes los celulares y el furor MTV, entre el día de ayer y hoy (25-26 de septiembre) el mundo estuvo posiblemente más cerca que nunca del cataclismo más temido e irónicamente humano de aquellos viejos(*) días: la guerra[*] nuclear.

____

SERPUJOV, RUSIA, 26 DE SEPTIEMBRE DE 1983

A un centenar de kilómetros al sudoeste de Moscú se halla el búnker de Serpujov-15, donde en esa época se centralizaba la información proveniente de los sistemas de alerta de la URSS ante un posible ataque a su territorio con misiles intercontinentales. Las normas vigentes en ese entonces no están del todo claras, pero puede afirmarse que el deber del oficial a cargo era el de validar cualquier alerta surgido del sistema e iniciar el procedimiento de represalia. Una vez iniciado éste, sólo restaban entre diez y doce minutos antes de que la decisión del contraataque fuera irreversible: ése era el tiempo que tenía el Kremlin para decidir si detenía o no el Armagedón.

En la noche del 25 al 26 de setiembre de 1983, el oficial al mando era un teniente coronel de 44 años, llamado Stanislav Petrov. A las 0:15 del 26, las computadoras interpretaron un destello detectado sobre Montana, EE. UU., por uno de los nueve satélites Oko ("ojo") como señal de que un misil había sido disparado hacia la Unión Soviética. Petrov creyó que se trataba de un error: un ataque con un solo proyectil no tenía ninguna lógica. ¿Qué presidente norteamericano lanzaría un solo misil contra la URSS, sabiendo que la respuesta serían miles y miles? Petrov sabía que circulaban muchos cuestionamientos a la confiabilidad del sistema, y que la posibilidad de un fallo no era despreciable: la supercomputadora M-10 era considerada poco menos que un montón de chatarra, y no había sido reemplazada por una más potente por el embargo que los Estados Unidos había impuesto a la venta a Moscú de tecnología avanzada. Además se sabía que los satélites Oko habían sido puestos en órbita más para simular ante los norteamericanos la existencia de una sofisticada red de alerta que para organizar una defensa eficaz.

Poco tiempo después, los sistemas anunciaron que un segundo misil había sido disparado. A esta alarma le siguieron rápidamente tres más: ahora tal vez había cinco misiles viajando con su carga de destrucción hacia territorio soviético. Los radares no podían detectar blancos más allá de la línea del horizonte; para cuando estuvieran en condiciones de confirmar o negar el ataque, podría ser muy tarde como para responderlo. Petrov no tenía otra información disponible más que las cinco alertas; intuía que eran otros tantos fallos del sistema, pero ¿si no lo eran? Estaba consintiendo ni más ni menos que la devastación de su propia nación. Por otra parte, si iniciaba el procedimiento de represalia, existía una probabilidad muy elevada de que el mismo terminara desatando un contraataque total inmediato. En cualquiera de los dos casos, ello equivaldría a la muerte de millones de personas.

El aire se cortaba con un cuchillo en Serpujov-15, y Petrov estaba bajo una presión y un nerviosismo tal que no pudo volver a dormir durante varios días. Sin otra información que la que le brindaban las computadoras del búnker, Petrov, con el corazón en la garganta, decidió confiar en su intuición y avisó a su superior, el general Yuri Votintsev (a su vez encargado de despertar al Ministro de Defensa, Dimitri Ustinov) que el sistema había emitido una falsa alarma. Los cinco minutos que pasaron hasta que fue evidente que Petrov estaba en lo cierto escapan a cualquier descripción en palabras mínimamente adecuada.
____

Lo que resulta tan particular del hecho, creo yo, es que su accionar era el punto de inflexión en la coyuntura en la que se encontró, y actuó "bien". Léanse los detalles concernientes al asunto en los links y se verá lo delicado de la situación. Súmese el contexto político y reflexiónese {*}

Para quienes nacimos hacia el final de un periodo de casi 50 años en el que se vivieron
tantas tensiones, cosas como estas parecen ilusorias y a veces ni parecen. 
No tenemos memoria ni conocimiento de ellas.
Pero lo cierto es que, más allá de que nos haya tocado vivir en el fin de la historia, todavía lindamos demasiado cerca con un tiempo donde se sucedieron muchos cambios, un tiempo tan virulento como fue el del siglo XX.

Si señoras y señores, nosotros, la gente del siglo XXI, somos en gran medida producto de tan barbárico siglo, pero con arrojo e ingenio, con la protección del dios Mercado, hemos superado esa parte vernácula de nuestra naturaleza. 

Larga vida a… eh, solo larga vida.

(*): Los tiempos se aceleran. "20 años no es nada" diría un viejo compadrito.

[*]: Nótese la interesante utilización tan usual del término. ¿Qué clase de guerra es aquella donde lo único que queda es la aniquilación completa y total del enemigo; donde no existe posibilidad 
de que esa aniquilación no sea respondida de igual manera?

{*}: Imaginar: estar en una habitación circular con los ojos vendados. Vuestro némesis se encuentra también en la habitación. Se tienen los ojos vendados y él se encuentra en la misma situación. Hay que resistir un tiempo indeterminado allí. Si uno ataca por delante al otro, los dos mueren. Si uno le ataca por detrás, se salva y muerte el otro. 
Ahora, se escuchan pasos…

Recursos:

Stanislav Petrov

Stanislav Petrov (Fuente del recorte)

Stanislav Petrov (Wikipedia/inglés)

20 casos que pudieron haber comenzado una guerra nuclear